El conductor del autobús de línea regular que esta mañana sufrió un aparatoso accidente de circulación en el municipio lucense de O Corgo, en el que resultaron heridos leves tres adolescentes, dio negativo en el control de alcoholemia al que fue sometido por los agentes de la Guardia Civil de Tráfico. Fuentes de Instituto Armado también confirmaron que, aparentemente, el vehículo no circulaba a una velocidad inadecuada, por lo que todo parece indicar que el siniestro fue motivado por “un despiste”.
El siniestro se produjo cuando pasaban pocos minutos de las ocho de la mañana, en la carretera autonómica LU-106, entre los núcleos de Bascuas y Romeán, en el ayuntamiento de O Corgo. El autobús, que en el momento del siniestro transportaba a 16 personas, es propiedad de la empresa Autocares Hervei y cubría el trayecto entre O Cádavo (Baleira) y la capital lucense.
Por causas que todavía se desconocen, el conductor perdió el control del vehículo, que se salió de la vía, cayó por un terraplén y volcó. La mayoría del pasaje eran adolescentes, con edades comprendidas entre 15 y 17 años, que se dirigían a los institutos Politécnico y Virxe dos Ollos Grandes, en la capital lucense. De hecho, fue una de las jóvenes que viajaba en el autobús quien avisó a los servicios de emergencias mediante una llamada al 112.
Hasta el lugar del accidente se desplazaron al menos dos ambulancias del 061, una de ellas medicalizada. Fuentes sanitarias confirmaron que, después de recibir los primeros auxilios en el mismo lugar del accidente, tres menores –de 15, 16 y 17 años- fueron trasladados al Hospital Xeral de Lugopara recibir atención médica, a pesar de que sus heridas eran, aparentemente, de carácter leve.
Fuentes hospitalarias confirmaron más tarde que uno de los menores sufre una fractura en un dedo, mientras que otro tiene un esguince en un tobillo y el tercero una contusión costal –que un principio hizo temer a los sanitarios que llevase una costilla rota-.
El alcalde de Castroverde, José María Arias, que pudo ver el estado en el que quedó el autobús tras caer por el terraplén, reconoció en declaraciones a AGN que fue “un auténtico milagro” que “no hubiese pasado nada”, porque “con el peso del autobús y el impacto del golpe” las consecuencias pudieron haber sido mucho más graves.