La empresa concesionaria de la AP9, Autopista del Atlántico (Audasa), achacó el colapso que vivió la vía en diciembre de 2008 y los dos accidentes múltiples que se produjeron a "una caída brusca y repentina de temperatura", así como a una "acreditada falta de diligencia de los conductores afectados", durante la celebración del juicio en el juzgado de instrucción número 9 de A Coruña.
La Asociación de Usuarios Servicios Bancarios (Ausbanc) actuó como demandante en el juicio, que comenzó con casi tres horas de retraso respecto a la hora prevista. El letrado, Juan José Pérez, basó sus conclusiones en los atestados de la Guardia Civil de Tráfico para cada uno de los dos accidentes, a fin de probar que la concesionaria incurrió en "deficiencias en la señalización y en el tratamiento del firme" que provocaron los choques múltiples. "No se puede hablar de velocidad excesiva", sostuvo el abogado, que reclamó 500 euros de indemnización para cada afectado.
Por el contrario, el representante legal de Audasa criticó la "improcedencia de las demandas de Ausbanc" y puso en tela de juicio la "legitimación" de esta Asociación para representar el interés colectivo y actuar como asociación de consumidores, tras haber sido expulsada del registro de Sanidad y Consumo.
Sostuvo que hubo una señalización correcta de peligro por las condiciones metereológicas, avisos en todas las carreteras y que Autopista del Atlántico decidió continuar con el programa de acción previsto en el Plan de Viabilidad invernal a pesar de haber recibido notificación por parte del servicio de alertas metereológicas del 112 de que finalizaban las condiciones adversas en Galicia. Reponsabilizó, por otra parte, a los conductores afectados por su "acreditada falta de diligencia" al "no respetar las normas elementales de circulación" en condiciones de tiempo desfavorable.
TRATAMIENTO DE SAL
Los dos puntos de mayor conflictividad durante el juicio celebrado hoy fueron el tratamiento de sal en el firme y la señalización, tanto de peligrosidad por hielo como de cortes de tráfico, retenciones y desvíos por rutas alternativas.
El primer testigo en declarar fue uno de los camioneros que aseguró haber echado sal en el tramo Órdenes-A Coruña desde última hora de la tarde del día 1 de diciembre hasta la madrugada del día dos, en ambas direcciones. "Pasamos con el camión por el tramo justo donde se produjeron los accidentes", afirmó el testigo, que aseguró haber comprobado personalmente el buen estado de la calzada para, poco tiempo después, verificar que "en nada, en poco tiempo, se formaron capas de hielo, acabábamos prácticamente de pasar por allí y no había nada".
Mientras Audasa defendió que se aplicó el tratamiento "contundente de sal" y que las capas de hielo se produjeron por una "brusca" caída de la temperatura, Pérez Barreiro aludió a que no se había vertido sal en el kilómetro 40 donde se produjo el segundo accidente en torno a las 7.45 de la mañana. Sostuvo que se echó sal en el tramo Santiago-Órdenes "sólo por la tarde, no de madrugada".
SEÑALIZACIÓN
En cuanto a la señalización, Ausbanc se refirió a la "negligencia" de Audasa y alegó que en la AP-9 se pudo el primer panel luminoso indicando la existencia de retenciones "a 5 kilómetros" a las 8.04 de la mañana, cuando el primer accidente se había producido a las 6.30 horas. En cuanto al segundo siniestro, que tuvo lugar en torno a las 7.45 horas, Ausbanc expuso que el primer aviso se colocó a las 9.41, "casi dos horas después del accidente".
El segundo testigo, uno de los conductores implicados en el segundo accidente múltiple, declaró no haber visto ningún tipo de señalización a su entrada en la autopista, ni haber visto sal en la calzada al bajarse de su vehículo.
Por contra, el por entonces director de conservación y mantenimiento de la Autopista, aseguró que diversos carteles en la vía advertían de posible riesgo de hielo o granizo. "Estaba el pictograma y la palabra hielo prácticamente no se quitó desde el día 29", dijo, para añadir a continuación que tras los accidentes dio parte "de inmediato" a la Guardia Civil, que a su vez activó desde el centro de control sus paneles de señalización en los accesos a las autopistas.
El letrado de Ausbanc recurrió a los atestados de la benemérita para probar que los conductores declararon en su día no haber visto las señales de aviso, pero Audasa replicó que sólo en uno de los dos documentos se recogen interrogatorios a ese respecto y que "10 de cada 14 declararon haber visto una advertencia de peligro por granizo".
ANTECEDENTES
Ausbanc expuso un precedente del año 2006 en el que la Audiencia provincial de Burgos responsabilizó a la concesionaria a indemnizar a los afectados por accidente múltiple en la AP-1, pero el abogado de Audasa alegó que se trata de casos diferentes, al haber sido entonces necesaria la intervención de la Cruz Roja a 100 personas y el internamiento en polideportivos de varios miles. "No se pueden comparar", subrayó.
En el caso de la AP9, el primer accidente se produjo en el kilómetro 33 en dirección sur a las 6.30 y los trabajos de evacuación y limpieza de la vía concluyeron a las 10.30. En el segundo siniestro, que ocurrió a las 7.45, a las 17.30 quedó abierta totalmente la dirección norte.