El Confidencial
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José Manuel López García
Cartas al Director

JUICIO

El "violador del chándal" niega los ocho delitos que se le imputan porque "estaba en casa"

14-10-2009 16:25:38

Andrés Mayo, conocido como el "violador del chándal", negó ser el autor de las agresiones sexuales cometidas en A Coruña entre diciembre de 2006 y agosto de 2007 -tres violaciones consumadas, cinco en grado de tentativa y tres delitos de robo con violencia-, asegurando en su declaración ante la jueza que "estaba en casa" cuando sucedieron todos los hechos que se le imputan.
 
"Yo no he cometido estos delitos y he puesto todo de mi parte", subrayó el acusado, que hizo hincapié en que le "da asco" su pasado, en relación a la condena que le fue impuesta en León por once delitos de violación. Salió de la cárcel en 2002, tras cumplir sólo 12 de los más de 100 años de prisión a los que fue entonces sentenciado. Ahora, el fiscal pide 127 años de cárcel, mientras que el abogado defensor, Jorge Vázquez, reclama la libre absolución "por falta de pruebas".
 
Mayo fue el primero en declarar esta mañana en el juicio iniciado hoy en la Audiencia provincial de A Coruña. Ante las preguntas del fiscal, negó una por una las ocho agresiones, reiterando en cada caso que se encontraba "en casa" con su familia y afirmando hasta en dos ocasiones que "la Justicia ha querido mirar para otro lado". "No sé si por mis antecedentes ya no tengo derecho ninguno, si por eso me pueden hacer lo que me están haciendo", remarcó.
 
El fiscal señaló durante el interrogatorio que, en el caso de la cuarta agresión, una violación consumada ocurrida en la noche del 30 al 31 de marzo en la zona de Adormideras, a la víctima se le realizaron pruebas en el hospital, se tomaron muestras y se encontró el ADN del acusado, a lo que éste respondió: "Eso es imposible, señoría. Estaba en casa".
 
En el caso del quinto delito que se le imputa, ocurrido en la noche del 18 al 19 de mayo en la zona del Barrio de las Flores, la Policía encontró una huella dactilar de Andrés Mayo en la manilla de un portal, según expuso el fiscal, a lo que el acusado replicó preguntando "¿Me podría explicar usted por qué? No entiendo cómo puede haber una huella mía si yo no estuve allí", dijo para insinuar irregularidades en la acción policial. En esa línea, más adelanta recordó cómo al ser detenido, un agente "me dijo que no les hacía falta nada para condenarme a mí, eso no se me olvida".
 
TESTIMONIOS DE LAS VÍCTIMAS
 
Tras Andrés Mayo declararon cuatro víctimas de sus agresiones, desde una sala contigua para evitar mantener contacto visual directo con el acusado. Sus relatos pusieron de manifiesto un mismo "modus operandi" por parte del agresor, que atacó a las chicas en la noche del fin de semana, en el momento en que regresaban a sus casas, dentro del portal o el garage del domicilio.
 
En los cuatro casos coincidieron en describir cómo el agresor las cogió por detrás y tapó su boca con una mano que todas destacaron por su gran tamaño, capaz de cubrirles el rostro. Todas declararon haber identificado "sin duda alguna" al acusado en la rueda de reconocimiento, punto que fue cuestionado por la defensa, en base a la reconocida falta de luz en los lugares donde ocurrieron los hechos.
 
La primera víctima, que logró zafarse de su agresor y subir por las escaleras antes de que los tocamientos y el forcejeo fuesen más allá, aseguró que pudo ver a su agresor "por unos segundos. Tenemos una luz fija en el portal", remarcó, para añadir que identificó al acusado "con toda seguridad" en la rueda, aunque no escuchó su voz.
 
En el segundo caso, la víctima identificó al acusado en la rueda de reconocimiento en base a su estatura, corpulencia y el tamaño de sus manos, así como en una prueba de reconocimiento de voz, pero reconoció no haber podido ver el rostro, sólo la silueta de su agresor.
 
La tercera, a la que agredió en el garage y obligó a que le realizase una felación, admitió haberle visto el rostro "una vez de perfil", pero afirmó haberlo identificaso "sin dudas" en la rueda de reconocimiento y en la prueba de voz.
 
La última de las víctimas declaró haber sido obligada por su agresor a practicar y soportar sexo oral y haber sido violada "de distintas formas hasta que se cansó". Su agresor, que no usó preservativo, le sacó fotografías desnuda de cintura para abajo y le amenazó con publicarlas en Internet, trató de coaccionarle para que no denunciase. En su caso, reconoció esa misma noche a Andrés Mayo en las fotografías que le mostró la policía y también en la posterior rueda de reconocimiento. La vista continuará mañana, en la Audiencia provincial de A Coruña.





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