Las ocho víctimas de los delitos de agresión sexual que se le imputan a Andrés Mayo, conocido como "violador del chándal", afirman haber identificado, "sin duda alguna" y "con total seguridad", al acusado como su agresor en las ruedas de reconocimiento. Esta mañana testificaron las cuatro víctimas que faltaban en la segunda jornada del juicio que se desarrolla en la Audiencia Provincial de A Coruña y todas se mostraron convencidas de que Andrés Mayo es la persona que las atacó.
Frente al testimonio contundente de las víctimas, que declararon de nuevo en una sala contigua para evitar mantener contacto visual con el acusado, el abogado de la defensa, Jorge Vázquez, dirigió su interrogatorio a demostrar que en la rueda de presos "hicieron una identificación que no es correlativa a la que hicieron a la Policía". En declaraciones a los medios, previas al inicio de la sesión, valoró los testimonios realizados ayer: "Dicen que no lo vieron, que lo vieron a oscuras e incluso de perfil y, sin embargo, curiosamente, en el juzgado dicen que nada más llegar ya lo vieron, lo que no es lógico", subrayó.
La defensa "cuestiona" la rueda de reconocimiento, en base a que las personas que la formaban no se parecían todos ni tenían unas características físicas semejantes. "Jurisprudencialmente, el Supremo, las audiencias y las leyes dicen que las identificaciones tienen que ser claras desde el principio, seguras, y en este caso entendemos que es una contradicción que en la Policía, que es el primer momento, lo vean a oscuras y después claramente", insistió Vázquez, que pide la absolución por falta de pruebas, frente a los 127 años de cárcel que reclama el fiscal, por cinco violaciones en grado de tentativa, tres consumadas y tres delitos de robo con violencia.
RECONOCIMIENTOS
Una de las víctimas, agredida en la calle Petunias la noche del 18 al 19 de mayo de 2007, admitió haber dicho textualmente en la rueda de presos que "no pongo la mano en el fuego, pero creo que es el número dos". Insistió, sin embargo, en que, aunque esa fue la expresión que utilizó, "no tuve dudas, me puse muy nerviosa y tuve miedo al verlo delante, fue la manera que tuve de decirlo, pero estoy convencida de que fue él".
En su caso, sus gritos alertaron a su madre y vecinos, provocando la huida del agresor. La policía recogió una huella de la manilla de la puerta por la que salió, que coincide con la de Andrés Mayo.
En la misma línea se pronunciaron las víctimas restantes, que se mostraron firmes en la identificación pese a no haberle visto el rostro con claridad. "Cuando su nariz está a un centímetro de tu cara se te agudizan los sentidos", explicó una de ellas, mientras que otra aseguró haberle reconocido "por sus brazos, las sienes canosas marcadas y la corpulencia". "Estoy segura de que fue esa persona y, después de escuchar su voz, sin ninguna duda", subrayó, pese a haber afirmado que no le vio la cara "en ningún momento".
La última de las mujeres en testificar, por su parte, sufrió un ataque de ansiedad y se desvaneció al identificar a Andrés Mayo en la rueda de presos como la persona que la agredió. Siendo la única de las víctimas no española, fue violada, golpeada e insultada, pero tardó más de un mes en presentar denuncia, una demora que explicó en que "estaba confundida, no llevaba ni un año en España".
Así lo ratificó en su posterior testimonio el agente de policía que estuvo con ella cuando, el día siguiente al ataque, acudió a la Casa del Mar. "Estaba bloqueda, avergonzada y no quería denunciar", dijo para añadir en su declaración que la víctima le confesó haber reconocido a su agresor en una de las fotos que le había enseñado.
En la sesión de hoy, también prestó declaración el jefe de la empresa donde trabajaba Andrés MAyo, que afirmó que la furgoneta sobre la que la policía realizó un seguimiento era de su uso habitual, y que rara vez la utilizaba otra persona, además de la médico que recogió las muestras de ADN de una de las víctimas.
El juicio continuará el día 20, con los testimonios de la perito científica que analizó las muestras y de los policías que intervinieron en la investigación.