Un espectacular incendio que comenzó pasada la medianoche dejó totalmente destruido un inmueble de dos alturas en el número 11 de Praza de España, en el casco urbano del municipio lucense de Monforte de Lemos. El fuego comenzó en la planta baja, ocupada por un local de hostelería, y se extendió rápidamente a todo el edificio, dado que la estructura de la casa era de madera. De hecho, la policía y los bomberos tuvieron que desalojar también las viviendas colindantes, por temor a que las llamas pudiesen propagarse.
La señal de alarma llegó a la central de coordinación de emergencias del 112 cuando faltaban tres minutos para la una de madrugada. Inmediatamente, fue movilizado el Grupo Municipal de Intervención Rápida (Grumir) de Monforte de Lemos, que envió a dos efectivos, y los propios bomberos de la localidad.
Sin embargo, muy pronto, dadas las dimensiones que había adquirido el fuego, se pudo comprobar que serían necesarios más medios para sofocar el incendio y evitar que el fuego se propagase a los edificios colindantes, por lo también fue movilizada la agrupación de voluntarios de Protección Civil, el Grumir de Chantada -que envió a dos efectivos, equipados con una motobomba-, así como a las policías Local y Nacional.
En un momento de la noche, los servicios de emergencias llegaron a temer que el fuego se propagase a las casas colindantes, dado que el techo de la casa estaba a punto de derrumbarse por efecto de las llamas. Por eso, fueron desalojadas de su casa dos mujeres que residían en un inmueble próximo.
En cualquier caso, los Bomberos de Monforte de Lemos confirmaron que a las dos de la madrugada el fuego ya estaba controlado, aunque seguía activo. Finalmente, el incendio se dio por extinguido a las 03:41 horas, aunque las llamas ya habían arrasado por completo el edificio.
A falta de pruebas concluyentes, todo parece indicar que el fuego comenzó en la campana extractora de la cocina del bar, a causa de la grasa acumulada en los filtros, y se propagó rápidamente a otras zonas del inmueble. Aunque no hubo que lamentar daños personales, porque nadie resultó herido, las pérdidas materiales, especialmente para los propietarios del local de hostelería, son realmente muy cuantiosas. En el piso superior, afortunadamente, no vivía nadie.