Al menos 22 civiles han muerto por los bombardeos efectuados en la mañana de este miércoles por la aviación israelí en distintas partes del Líbano, principalmente en el valle de la Bekaa, región chií del este, con lo que son ya más de 50 los muertos en las últimas horas. Las últimas 22 víctimas mortales se añaden a las cerca de 30 registradas durante la noche en Srifa (sur, 21 muertos), Sala (valle de la Bekaa, cinco muertos) y otros lugares del país. El más mortífero de los ataques de esta mañana fue el de Nabi Chit, aldea de la región de Baalbek donde murieron once personas en una carretera. Eran desplazados que al parecer escapaban de otros lugares bombardeados en busca de refugio, según fuentes policiales. Similar fue el ataque de Maarabun, también cerca de Baalbek, donde la aviación israelí tomó como blanco varios vehículos llenos de gente que trataba de huir de sus hogares, con un saldo de cinco muertos y cuatro heridos. En otro lugar del valle de la Bekaa llamado Lusi, los proyectiles cayeron sobre unas huertas y mataron a un granjero. En cuanto a los bombardeos de esta mañana sobre el sur del país, alcanzaron las localidades de Kfar Chuba y Bazurieh, además del este de la ciudad de Tiro, y dejaron tres civiles muertos y otros tantos heridos. Casi en la frontera, el pueblo de Aita Chaab también fue bombardeado, con el resultado de un muerto y cuatro heridos, según la cadena LBC. Por vez primera, la aviación israelí bombardeó además el barrio de Chieh en la entrada sur de Beirut, matando a una persona e hiriendo a otras dos. Por último, cinco civiles fueron rescatados con vida, aunque con numerosas heridas, de entre los escombros de un edificio de cuatro plantas destruido en Ghaziyeh, cerca de la ciudad de Sidón. Además, Israel continúa atacando camiones de transporte, y durante la noche destruyó más de diez, a los que hay que sumar dos más que esta mañana fueron alcanzados en el barrio cristiano de Achrafieh, uno de los más exclusivos de la capital libanesa. Israel justifica el ataque a los camiones con el argumento de que sirven para transportar armas a la milicia de Hizbulá, que luego las utiliza en sus ataques contra Israel.