El Ayuntamiento de A Coruña indemnizará con casi 279.000 euros a la familia de Isabel Herrera, la turista salmantina que murió el pasado 21 de marzo en el paseo marítimo herculino tras caer desde una altura de cinco metros por culpa de una barandilla metálica en mal estado.
Así, el consistorio coruñés reconoce su responsabilidad en los hechos, toda vez que en febrero de 2008 -un año antes del accidente- tuvo conocimiento del defectuoso estado de la valla a través de un informe elaborado por agentes de la Policía Local.
En ese documento, el cuerpo policial coruñés advertía de que un tramo de esa barandilla "presenta riesgo de caer", lo que suponía un peligro "para las personas que puedan apoyarse en ella y las que están debajo". Incluso pedían solucionar el problema "a la mayor brevedad posible". Sin embargo, esas deficiencias no fueron reparadas hasta días después de que se produjese el accidente.
Admitida su responsabilidad en el suceso, el Ayuntamiento de A Coruña establece una indemnización de 189.297 euros para el marido de Isabel Herrera, y otros 89.706 euros para su hijo. "Los reclamantes están plenamente de acuerdo", establece el dictamen del Consello Consultivo, que también ha dado su aprobación al expediente elaborado por el Concello.
El Consultivo considera que la responsabilidad directa de las autoridades municipales está justificada, ya que ve probada una "inactividad por omisión en el ejercicio de los deberes de conservación y mantenimiento del mobiliario urbano".
ACCIDENTE
El trágico suceso tuvo lugar la tarde del 21 de marzo de 2009 en el paseo Alcalde Francisco Vázquez, a la altura de la calle Veramar, cerca de la Escola de Artes e Oficios Pablo Picasso. Isabel Herrera, una turista salmantina de 52 años, cayó al vacío desde una altura de cinco metros tras ceder la barandilla en la que estaba apoyada.
La fallecida había acudido a A Coruña en una autocaravana, con el objetivo de pasar el puente de San José con su marido y otro matrimonio. El mal estado de la barandilla fue la causa del accidente, ya que los anclajes estaban oxidados y en mal estado.
Pese a que la mujer se apoyó levemente en la barandilla, ésta cedió y la turista cayó a un aparcamiento situado al lado del paseo marítimo. El golpe le provocó la muerte en el acto.