El director xeral de Recursos Mariños, Francisco Fernández, se comprometió este jueves con las representantes de la cofradía de mariscadoras de A Coruña a dotar de inspectores y efectivos de la Guardia Civil que colaboren en la vigilancia que este colectivo reclama para hacer frente a los furtivos que actúan en la zona. Según aseguró la portavoz de las mariscadoras, Teresa Penelas, desde la cofradía concederán a los responsables de la Consellería de Pesca un "plazo prudente" para que las autoridades concreten sus compromisos y solucionen sus principales problemas -relacionados con las capturas furtivas y el saneamiento de la ría. Tras una hora de reunión mantenida con Francisco Fernández y la delegada de Pesca de A Coruña, Rosa Liaño, Penelas se mostró conciliadora y manifestó que las mariscadoras darán un mes de plazo como margen para la actuación del director xeral. Sin embargo, también advirtió que, de no apreciarse las mejoras prometidas una vez concluido el plazo, "la Xunta se enterará de quiénes son las mariscadoras de A Coruña". Este colectivo viene denunciando en los últimos días su impotencia ante la recomendación que afirman haber recibido de la delegada de Pesca en A Coruña. Y es que, tras haber adelantado la veda un mes antes por la mala temporada de este año, ahora las mujeres se ven obligadas a patrullar los bancos de marisco de la ría para evitar que los "cerca de cen" furtivos y los bañistas esquilmen las escasas crías de almeja que hay. Como recuerda una de las afectadas, Carmen Iglesias, la delegada de Pesca había comprometido, en los tres encuentros mantenidos este mes con las mariscadoras, reforzar los turnos que éstas realizan con una patrulla de seis inspectores de la Consellería y dos Guardias Civiles. Iglesias asegura que, al segundo día, los efectivos se retiraron y, desde entonces, son estas mujeres las que tienen que afrontar un papel que no les corresponde y en el que corren un gran riesgo, al ser cuestionada por parte de muchos su autoridad sobre la ría. Saneamiento Otra de las preocupaciones que destacaron las cerca de veinte mariscadoras desplazadas a Santiago, se centraba en la urgencia de que la Xunta ayude a sembrar y regenerar la ría. Según expone Carmen Iglesias, "non hai marisco". Ni en los arenales de A Barca, ni de Culleredo, de Cambre, de Oleiros o del propio entorno de la ciudad herculina. Muchas de las mujeres creen que esta situación puede llevar a exigir un paro biológico y subrayan que la falta de marisco está vinculada a los vertidos de aguas fecales que se realizan en las zonas donde ellas recogen la almeja y el berberecho. Recuerdan que la Xunta se había comprometido a rematar la canalización de estas aguas en diciembre y que, a día de hoy, siguen sin estar realizadas. "E as depuradoras, non funcionan", señala Iglesias.