La población de España aumentará en 1,1 millones de habitantes en la próxima
década -apenas 47 millones en 2019- y el flujo inmigratorio continuará
reduciéndose todos los años, pasando del máximo histórico alcanzado en 2007, con
958.000 extranjeros, a los 400.000 en 2018.
La Proyección de Población a
Corto Plazo elaborada por el INE para 2009-2019, difundida, prevé una
desaceleración de la tasa de crecimiento de la población, que se reduciría desde
el 1,2 por ciento anual registrado en 2008 hasta el 0,3 por ciento en
2010.
Frente a un ritmo anual de crecimiento medio de 695.000 habitantes
durante 2002-2008, en los diez próximos años habría un aumento medio anual en
torno a los 113.000 habitantes. De esta manera, y después de unos años de
dinamismo demográfico, España apenas alcanzaría los 47 millones de habitantes en
2019.
Tras registrar el máximo crecimiento vegetativo de las dos últimas
décadas en 2008, con una diferencia favorable de nacimientos sobre defunciones
de 133.000 personas, habría un descenso hasta un excedente vegetativo anual de
16.700 personas en 2018.
El índice de fecundidad (número medio de hijos por
mujer) mantendría su ritmo de crecimiento, pasando de los 1,46 en 2008 a los
1,54 en 2018, debido en parte al efecto de la población extranjera.
La
aportación de las inmigrantes, que tienen hijos a edades más tempranas,
explicaría también que la edad media a la maternidad se estabilice en torno a
los 31 años.
Sin embargo, el crecimiento esperado de la fecundidad de las
mujeres residentes en España sería insuficiente para impedir el descenso en el
número absoluto de nacimientos, ya que las mujeres en edad fecunda serán cada
vez menos numerosas.
De hecho, se espera que a partir del presente año tenga
lugar una paulatina reducción en el número anual de nacidos durante dicho
periodo.
Según la proyección del INE, la esperanza de vida al nacer aumentará
casi dos años en los varones y 1,6 años en las mujeres.
El número de
defunciones anuales crecerá moderadamente en los próximos años, hasta situarse
en torno a los 427.000 en 2018.
En cuanto a la migración exterior, el
componente más volátil e incierto del devenir demográfico, el INE recuerda que
en los últimos años ha sido el factor clave del aumento poblacional, al
representar entre el 75,6 por ciento y el 92,8 por ciento del crecimiento anual
entre 2002 y 2008.
No obstante, el flujo inmigratorio se reducirá en los
próximos años, pasando del máximo histórico de 958.000 inmigrantes anuales en
2007 a 345.000 en 2012.
A partir de 2012, la proyección estadística fija un
horizonte de 400.000 inmigrantes en 2018, previendo una evolución estable del
flujo anual de entrada de extranjeros hasta dicho año. Con ello, habida
cuenta de la importancia adquirida por el fenómeno de la emigración exterior, se
supone que se producirá una estabilización de la migración exterior neta.
De
acuerdo con la hipótesis del INE, el saldo migratorio proyectado para el periodo
2009-2018 se situará por debajo de los 80.000 migrantes netos en todos los
años. Por edades, el mayor aumento poblacional se produciría en los mayores
de 64 años, con un crecimiento de 1,29 millones de personas (un 16,9%) en la
próxima década. De esta forma, este grupo de edad pasaría a suponer el 19 por
ciento del total de habitantes en 2019, frente al 16,6 por ciento actual.
La
población entre 16 y 64 años se reduciría en 754.000 personas (un 2,4%), y los
menores de 15 años aumentarían en 595.000 (un 8,3%), reflejando el aumento de la
natalidad en el periodo reciente.