La normalidad es la tónica dominante en Cuba, pese a que la noticia sobre la operación de Fidel Castro, que le ha obligado a delegar provisionalmente en su hermano Raúl por primera vez tras cerca de medio siglo en el poder, ha estremecido la isla. La tranquilidad que se vive en las calles de La Habana contrasta con el júbilo y las manifestaciones en la calle que se han visto en Miami promovidas por grupos del exilio tras conocer la noticia. Poca gente en las calles, vecinos jugando al dominó en las puertas de sus casas y normalidad ha sido la constante de las primeras horas de esta madrugada en la capital de la isla. "Aún es muy pronto, habrá que esperar a mañana (hoy, martes, en España) para saber si hay alguna reacción entre la población", apuntaba un diplomático occidental. Los cubanos se enteraban de la noticia a primeras horas de la noche a través de un comunicado, al parecer elaborado por el propio Castro, y leído por su jefe de despacho, Carlos Valenciaga, ante las cámaras de la televisión local. El texto, firmado por Castro, informaba de que había sufrido una operación por una crisis intestinal aguda con sangrado que le obligaba a mantener reposo durante varias semanas, por lo que delegaba sus funciones al frente del Consejo de Estado, la Secretaría del Partido y las Fuerzas Armadas en su hermano Raúl, su sucesor legal. Apenas unos segundos después, las líneas de teléfono de la isla se colapsaron por las llamadas entre cubanos de dentro y de fuera del país para comentar la noticia. Los canales de la televisión cubana, que repitieron varias veces la lectura del comunicado, recuperaron después su programación habitual y emitieron la telenovela prevista en esa franja horaria. Las cadenas locales de radio mantienen también su programación normal aunque repiten el comunicado periódicamente. "Me ha sorprendido. No lo creía porque vi al Comandante el 26 de julio y estaba bien", comentaba un vecino del barrio de Vedado tras escuchar la noticia, en referencia a los discursos que pronunció Castro el Día de la Rebeldía Nacional en los actos organizados para conmemorar el asalto al cuartel Moncada, considerado el inicio de la revolución. "Ahora lo importante es saber cómo está el Comandante, qué le ha pasado exactamente", apuntaba otro habanero. El anuncio sorprendió también a diplomáticos, empresarios y periodistas extranjeros. Más de uno ha suspendido sus vacaciones y alguno incluso regresó anoche del aeropuerto de La Habana a punto de facturar sus maletas ante la importancia de la noticia. "Lo peor ya ha pasado y es posible que haya partes médicos para informar a la población en los próximos días", explicaba un funcionario cubano próximo al entorno de Castro. Las autoridades cubanas no han anunciado si ofrecerán informes médicos periódicos sobre la evolución del presidente. Los cubanos no habían visto nunca delegar funciones a Fidel Castro, que presumía de tener una salud de hierro a punto de cumplir 80 años. Ni el desmayo que sufrió durante un acto multitudinario en las afueras de La Habana en 2001, ni la caída que le provocó graves lesiones en un brazo y una pierna en octubre de 2004 le habían obligado a apartarse temporalmente de todas sus funciones políticas. En ambas ocasiones, el propio Castro se encargó de informar puntualmente a la población sobre su evolución y de ofrecer todo tipo de detalles médicos. Esta vez, el líder cubano ha pedido que se pospongan hasta el 2 de diciembre los festejos programados para la próxima semana por su 80 cumpleaños, el 13 de agosto, para hacerlos coincidir con la conmemoración del 50 aniversario del desembarco del yate "Granma", que marcó el inicio de la lucha revolucionaria. En su comunicado, Castro no ha aclarado si asistirá a la Cumbre de los No Alineados, que se celebrará en La Habana entre el 11 y el 17 de septiembre, aunque, consciente de que su posible ausencia podría restar interés a la cita, ha pedido que se mantenga la mayor atención del Estado para que cuente con "el máximo de brillantez".