Sociedad
La juventud necesita invertir el 43% de su salario para poder adquirir una vivienda
02-08-2006
Cerca del 40 por ciento de los jóvenes gallegos de entre 30 y 34 años todavía viven con sus padres, una circunstancia que se explica por la tasa de paro y de precariedad laboral que registra este colectivo en toda la comunidad, según los datos del Observatorio Joven de Vivienda en España 2005.
Este estudio, elaborado por el Consejo de la Juventud, coloca a Galicia como la tercera comunidad española donde los jóvenes tardan más tiempo en abandonar el hogar en el que se criaron. En contraste, también es una de las regiones donde resulta más fácil poder acceder a una vivienda, en comparación con otras comunidades como Madrid, País Vasco o Cataluña.
El 67 por ciento de los jóvenes gallegos -de entre 18 y 34 años- no se ha emancipado, una cifra sólo superada por asturianos y cántabros, los que más demoran la salida del hogar familiar. De este modo, cerca de 85.000 gallegos de entre 30 y 34 años -el 39,8 por ciento- residen con sus padres.
Jose tiene 25 años, reside con sus padres en los alrededores de Santiago y confiesa que a corto plazo no tendrá la oportunidad de independizarse. "Con lo que cobramos es imposible, tengo un contrato de seis meses y no puedo meterme en una hipoteca", asegura Iván, un lucense en las mismas condiciones que Jose. En cuanto a las causas, el estudio señala las condiciones actuales del mercado de trabajo como "principal factor" que impide la compra de una vivienda y en consecuencia, el abandono del hogar familiar. En concreto, la mitad de los jóvenes asalariados trabajan con un contrato temporal, y la tasa de paro en este segmento de población se sitúa en el 14,1 por ciento.
En esta línea, el informe del Consejo de la Juventud presentado destaca como "único atisbo de mejora" en la comunidad el "fuerte aumento" de la contratación indefinida durante el último año. Así, el número de contratos fijos para jóvenes se incrementó un 10,8 por ciento en 2005.
A la hora de independizarse de sus padres, los jóvenes gallegos necesitan invertir el 43 por ciento de su salario medio -casi la mitad de un sueldo que ronda los 13.200 euros- si quieren adquirir una vivienda en propiedad. "Tengo un contrato indefinido, pero con mi sueldo sólo puedo permitirme alquilar un piso", asegura María, una ourensana que acaba de cumplir 32 años. En el momento de la compra, las mayores dificultades las encuentran los jóvenes de entre 18 y 24 años, pese a que el 40 por ciento de los gallegos con esta edad continúan su formación académica tanto en la Universidad como en la Formación Profesional. Sin embargo, los que ya trabajan tienen que reservar más de la mitad de su sueldo para la hipoteca, una cifra que se reduce al 37 por ciento en el caso de los jóvenes de entre 30 y 34 años.
Con todo, la situación resulta más favorable que en otras comunidades como el País Vasco o Madrid, donde los jóvenes dedican el 66 y el 70 por ciento de su salario -respectivamente- a la compra de una vivienda. De hecho, el informe alerta del "endeudamiento altamente excluyente" que sufren estas comunidades, frente al "reducido esfuerzo económico" que deben asumir los jóvenes de otras autonomías como Extremadura (32 por ciento), Castilla-León (42 por ciento) o Galicia.
Asímismo, el informe también hace mención a la superficie que alcanza una vivienda nueva si los jóvenes emplean en su compra el 30 por ciento de su salario, lo que se denomina 'precio máximo tolerable'. Mientras que en Galicia el hogar alcanzaría los 70 metros cuadrados, esta superficie llega a los 92 metros en Extremadura y se reduce a más de la mitad (42,6 metros cuadrados) en Madrid.
Dificultades femeninas
Finalmente, el informe también hace hincapié en las dificultades de las mujeres que quieren adquirir una vivienda, en comparación con los hombres. Si éstos tienen que dedicar el 39,2 por ciento de su salario a la adquisición de un inmueble, esta cifra asciende hasta el 50,1 por ciento en el caso de una mujer. En el mismo sentido, una asalariada puede adquirir, con el 30 por ciento de su sueldo, una vivienda de 59,8 metros cuadrados. Con el mismo porcentaje, un joven gallego podría acceder a una propiedad de 76,5 metros cuadrados, debido a la diferencia de salarios que se registra en la comunidad entre ambos sexos.
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