Dos de los generales de mayor rango del Pentágono reconocieron hoy que es cada vez mayor la posibilidad de una guerra civil en Irak dada la enconada violencia sectaria en el país, algo que los políticos estadounidenses se niegan a admitir. El jefe del Mando Central de EEUU, el general John Abizaid, afirmó que de continuar la ola de violencia en Bagdad "Irak podría encaminarse hacia una guerra civil". "Creo que la violencia sectaria ha alcanzado probablemente el peor momento que yo haya visto", indicó Abizaid ante el Comité de Servicios Armados del Senado, ante el que también comparecieron el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, y el general Peter Pace, jefe del Estado Mayor Conjunto. El presidente de EEUU, George W. Bush, aprobó la semana pasada un incremento en el número de soldados estadounidenses en Bagdad, con el fin de ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes a contener las refriegas sectarias. Abizaid dijo que la principal prioridad de EEUU en la guerra de Irak es garantizar la seguridad en Bagdad, que vive desde hace semanas una ola violenta que el nuevo Gobierno iraquí ha sido incapaz de contener. Pese a expresar su preocupación, Abizaid manifestó también su confianza en el Gobierno iraquí y dijo creer que al final se evitará una guerra civil en el país. "¿Soy optimista sobre si las fuerzas iraquíes, con nuestra ayuda, con el apoyo del Gobierno iraquí, pueden impedir una guerra civil?", se preguntó la máxima autoridad militar estadounidense en la región de Oriente Medio, a lo que respondió: "Mi respuesta es sí. Soy optimista". El general Pace señaló también que existe la posibilidad de que Irak "evolucione hacia una guerra civil", aunque puntualizó que ese escenario no tiene por qué materializarse necesariamente, e insistió en que el resultado dependerá en última instancia más de las fuerzas de seguridad iraquíes que del ejército estadounidense. "Los chiíes y los suníes van a tener que querer a sus hijos más de lo que se odian entre sí" para que las tensiones cedan, destacó Pace, quien indicó que ésa debe ser una responsabilidad del pueblo y del Gobierno iraquíes. Miles de personas han muerto en Irak en atentados y acciones de violencia sectaria desde que fuera atacada en febrero una mezquita chií en la ciudad de Samarra, al norte de Bagdad. Tanto Bush como Rumsfeld han rehusado de forma categórica describir la situación en Irak como una guerra civil, aunque el responsable del Pentágono sí reconoció en una rueda de prensa el miércoles que la violencia va en aumento. Rumsfeld tampoco hizo alusión a la posibilidad de una guerra civil y se limitó a decir que el futuro de Irak está en manos de los iraquíes y que la primera tarea es poner en marcha un proceso de reconciliación nacional que todavía no ha empezado. "En última instancia serán los iraquíes los que tengan que hacer frente a la violencia sectaria", dijo el responsable del Pentágono, quien se mostró contrario a una retirada prematura de Irak. "Si dejamos Irak antes de tiempo como demandan los terroristas, el enemigo nos pediría que nos vayamos de Afganistán y que después dejemos Oriente Medio", dijo. "Y si abandonamos Oriente Medio, nos exigirán a nosotros y a todos aquellos que no comparten su combativa ideología que abandonemos lo que ellos llaman el territorio musulmán ocupado desde España a Filipinas", añadió. Apuntó también que Irán es el principal patrocinador de la milicia libanesa Hizbulá y destacó que la guerra que EEUU libra en la región es una guerra "larga" que forma parte de un conflicto más amplio, que acuñó como "un choque de sistemas". EEUU tiene alrededor de 133.000 soldados en Irak. Más de 2.500 militares estadounidenses han fallecido en el país desde el comienzo de la invasión hace más de tres años, en la que Washington ha gastado más de 250.000 millones de dólares.