El Gabinete de Seguridad de Israel aprobó los planes de lanzar una ofensiva a gran escala contra la milicia chií libanesa de Hizbulá, lo que da luz verde a las tropas de tierra para llegar al río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera israelo-libanesa. El objetivo de la operación es reducir de forma significativa la capacidad de la milicia libanesa de disparar cohetes de corto alcance contra suelo israelí, al concentrarse la mayor parte de las lanzaderas -según estimaciones militares- en ese área de varias decenas de kilómetros. El ministro israelí de Industria y Comercio y líder del partido religioso sefardí Shas, Eli Ishai, reveló, no obstante, que la fecha de aplicación del plan tendrá que ser fijada por el primer ministro, Ehud Olmert, y el titular de Defensa, Amir Peretz, y que éstos podrían, finalmente, decidir no implementarlo. La resolución fue aprobada por mayoría de votos entre los doce miembros del Gabinete, que preside Olmert, y del que forman parte, entre otros, el viceprimer ministro israelí, Simón Peres, y los titulares de Defensa y Asuntos Exteriores, Tzipi Livni. La decisión de expandir la ofensiva militar terrestre en Líbano fue apoyada por nueve de los ministros del gabinete de seguridad, mientras que tres se abstuvieron, y ninguno votó en contra, agregó Ishai. La radio pública israelí informó de que los miembros del Gabinete que se abstuvieron fueron el viceprimer ministro y responsable de Desarrollo de la Galilea y el Neguev, Simón Peres; el titular de Cultura y Deporte, Ofir Pines, y el propio Ishai. Peres y Pines adujeron que se abstuvieron porque aún no se han agotado todas las vías diplomáticas. Livni, matizó, sin embargo, que "la decisión del gabinete no sólo es militar sino diplomática, llevamos ambas cosas en paralelo". Agregó que mientras no se concrete la propuesta de desplegar en el sur del Líbano al Ejército libanés y a una fuerza multinacional en sustitución de Hizbulá, el Gobierno israelí tiene "una responsabilidad hacia sus ciudadanos", de ahí que se siga planteando una ampliación de la ofensiva. Por su parte, Ishai subrayó que la operación terrestre no debe ser ampliada hasta que la aviación no haya limpiado previamente el terreno. Fuentes militares estiman que "una operación de envergadura del Ejército hasta el río Litani llevará una semana", mientras que calculan entre cuatro y seis semanas el tiempo necesario para completar la misión, es decir, lograr el pleno control de la zona ocupada. La iniciativa aprobada por el gabinete israelí, también recoge planes para la evacuación de civiles de las localidades del norte de Israel afectadas por los ataques de la milicia libanesa. "El Gobierno del Líbano es el responsable de lo que está sucediendo porque deja actuar a Hizbulá desde su territorio contra Israel", afirmó Ishai al salir de la reunión del gabinete, que se inició por la mañana y se prolongó durante varias horas. En contacto con Rice Durante uno de los descansos, Olmert telefoneó a la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, para mantenerla al tanto de la situación. La decisión ha sido aprobada la víspera de la reunión de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde debatirán un borrador destinado a exigir a las partes en conflicto un alto el fuego. Además del avance de las fuerzas terrestres en Líbano, los ministros resolvieron exigir a ese país la inmediata e incondicional puesta en libertad de los dos soldados capturados desde el pasado 12 de julio por Hizbulá -Ehud Goldwasser y Eldad Regev- como requisito previo a un alto el fuego. El gabinete decidió también exigir un cese de las "operaciones terroristas" lanzadas desde el sur del Líbano contra Israel, en particular los ataques con cohetes; la aplicación de la resolución de la ONU 1559, que incluye el despliegue de tropas regulares libanesas en el sur de ese país; el destacamento de una fuerza multinacional y un embargo a la transferencia de armas a Hizbulá.