La cineasta Kathryn Bigelow se convirtió en la primera mujer en la historia de los Óscar en lograr la estatuilla en la categoría de Mejor Dirección gracias a su trabajo en la cinta bélica "The Hurt Locker".
Bigelow, de 58 años, se impuso en la disputa por el premio a su ex marido James Cameron, con quien estuvo casada entre 1989 y 1991, que competía con la taquillera "Avatar". "Este es un momento único en la vida", dijo la cineasta, emocionada y nerviosa al recoger su premio.
Bigelow se acordó de sus compañeros nominados en esta categoría que le "inspiraron" durante años y se despidió con un mensaje para las tropas estadounidenses "que arriesgan su vida a diario en Afganistán, Irak y en todo el mundo". "Volved a casa sanos y salvos". agregó.
"The Hurt Locker" fue la gran triunfadora de la noche de los Óscar con 6 estatuillas, entre ellas también la de Mejor película. Cameron había superado en la última ceremonia de los Globos de Oro a Bigelow, pero existía bastante consenso entre los analistas sobre que la cineasta se alzaría con el Óscar, después de que fuese reconocida como mejor realizadora de 2009 por el Sindicato de Directores de EEUU.
Además de Bigelow y Cameron también optaban a la estatuilla los directores Quentin Tarantino ("Inglourious Basterds"), Lee Daniels ("Precious") y Jason Reitman ("Up in the Air")
"The Hurt Locker" se llevó seis de los nueve Óscar a los que aspiraba y dio la
campanada en la 82 edición de los premios de la Academia de Hollywood, una
ceremonia en la que eclipsó a "Avatar", su gran rival.
David venció a Goliat.
Kathryn Bigelow se salió con la suya ante su ex marido, James Cameron, y el cine
independiente le volvió a ganar la batalla a lo comercial.
"The Hurt Locker"
se llevó las estatuillas a Mejor Película, Dirección (Kathryn Bigelow"),
Edición, Guión Original, Edición de Sonido y Mezcla de Sonido, mientras que
"Avatar", que aspiraba a nueve premios triunfó en las categorías de Dirección
Artística, Efectos Visuales y Fotografía.
Mark Boal, guionista del
filme, dedicó el triunfo a las tropas estadounidenses desplegadas por todo el
mundo. "Quiero dar las gracias y dedicar esto a nuestras tropas, a las
115.000 personas que siguen en Irak, a los 120.000 de Afganistán y a los más de
30.000 heridos y 4.000 que no lograron volver a sus hogares", dijo
Boal.
También fue especial la noche para Jeff Bridges, quien se hizo con su
primer Óscar, tras cinco candidaturas, y dedicó el galardón a sus padres -su
padre era el actor Lloyd Bridges-. "Ellos me transmitieron el amor por esta
profesión tan genial. Yo soy una extensión de ellos y este premio les honra
tanto a ellos como a mí", manifestó el intérprete.
Sandra Bullock, que horas
antes había recibido el premio Razzie a la peor actriz del año, por "All About
Steve", vivió un momento inolvidable también con su primer Óscar, por "The Blid
Side", dedicado a su madre. "Me dijo que para ser artista había que practicar
cada día, y me recordó que no existen razas, religiones, clases sociales,
orientaciones sexuales que nos hagan mejores a unos que a otros", proclamó
emocionada.
Los Óscar para los actores secundarios fueron a parar, como
estaba previsto, a Christoph Waltz ("Inglourious Basterds") y Mo'Nique
("Precious"). "El Óscar y Penélope Cruz, esto es un súper bingo", dijo Waltz
al recibir la estatuilla de manos de la actriz española, con una alusión
incluida a una de las frases más célebres de su personaje en el filme, el
cazador de judíos Hans Landa.
Mo'Nique dedicó el premio a Hattie McDaniel, la
primera afroamericana en ganar el Óscar. "Gracias por resistir todo aquello a lo
que tuviste que hacer frente para que yo no tuviera que hacerlo",
manifestó.
La producción hispano-argentina "El secreto de sus ojos" dio la
sorpresa al llevarse el Óscar a la mejor película extranjera, categoría en la
que la alemana "La cinta blanca" partía como favorita. Pedro Almodóvar, que
entregó el premio junto a Quentin Tarantino, dio suerte a Juan José Campanella,
director del filme.
"Gracias a la Academia por no contar el na'vi (de la
película 'Avatar') como lengua extranjera", dijo el realizador bonaerense, quien
recordó en su discurso a "los hermanos de Chile", en referencia al terrible
terremoto que sufrió el país recientemente y los cientos de muertos que
provocó.
UNA PRESENTACIÓN IRREGULAR
El humor de Steve Martin y Alec Baldwin, presentadores de la gala,
arrancó risas aunque no convenció a todos, como evidenció el rostro serio de
George Clooney en los primeros minutos.
La gala, en la que Penélope Cruz y
Javier Bardem se sentaron juntos, se hizo larga y tediosa por momentos, debido
sobre todo a unos montajes alargados, discursos sin emoción y homenajes sin
demasiado interés, que parecieron incluirse para justificar el esmerado diseño
de producción.
El homenaje a John Hughes, figura clave del humor
estadounidense en las décadas de 1980 y 1990, reunió sobre el escenario a
aquellos que le deben buena parte de su fama, como Macaulay Culkin, Matthew
Broderick y Molly Ringwald.
Además Lauren Bacall y Roger Corman, ganadores
del Óscar honorífico, recibieron una ovación en pie por parte del público
reunido en el teatro Kodak, pero la organización no les dio la oportunidad de
subir al escenario.
Hacia el final del evento, que duró más de tres horas y
media, el interés subió con la presencia de grandes nombres presentando a los
nominados en las categorías de interpretación, y se pudo ver a Michelle
Pfeiffer, Tim Robbins, Colin Farrell, Forest Whitaker y Vera Farmiga, entre
otros.
El último Óscar, el de mejor película, lo entregó un clásico en estas
ceremonias: Tom Hanks.