La concesión del premio Nobel de la Paz al disidente chino encarcelado Liu
Xiaobo ha desatado un clamor en todo el mundo a favor de su liberación, mientras
Pekín lanza amenazas y califica de "blasfemia" la decisión del Comité
Nobel. El portavoz de Exteriores de China, Ma Zhaoxu, advirtió en un
comunicado en la página web del ministerio que las relaciones de Pekín con
Noruega y con el Comité del Premio Nobel sufrirán las consecuencia.
El
ministro noruego de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Støre, tuvo que salir al paso
de las amenazas de China al asegurar que "hay una clara línea entre un comité
independiente y el Gobierno noruego. Deben entender que así funciona nuestra
sociedad".
La esposa del disidente galardonado, la poetisa Liu Xia, quien se
encuentra en arresto domiciliario, pidió a la comunidad internacional que
aproveche esta oportunidad para presionar por la liberación de su marido, que
cumple una condena de 11 años de cárcel. Liu Xiaobo es "una piedra en el
zapato" del Gobierno de Pekín, afirmó en Madrid el Premio Nobel de la Paz de
1987 y ex presidente de Costa Rica, Óscar Arias, al explicar la furiosa reacción
china.
En contrate con la reacción de Pekín, numerosos gobiernos,
instituciones internacionales y organizaciones pro derechos humanos expresaron
su satisfacción por la concesión del prestigioso premio al disidente
chino.
La Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navi
Pillay, subrayó que la concesión del Nobel de la Paz a Liu Xiaobo es un
reconocimiento a la labor de los defensores de los derechos humanos en
China. "Liu Xibao es un prominente defensor de los derechos humanos. Saludo
el reconocimiento del rol importantísimo que juegan en China los defensores de
los derechos humanos", señaló Pillay en un comunicado.
El presidente de la
Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, felicitó a Liu Xiaobo y afirmó
que la concesión del Premio Nobel de la Paz 2010 "es un fuerte mensaje de apoyo
para todos aquellos que están luchando por la libertad y por los derechos
humanos en el mundo, a veces con un gran sacrificio personal".
Por su parte,
el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, aprovechó para
reiterar la petición para la puesta en libertad de Liu Xiaobo y subrayó que
"Francia, como la Unión Europea, ha expresado su preocupación desde su
detención".
El Gobierno alemán también felicitó a Liu Xiaobo, a quien
considera un "gran defensor de los derechos humanos en su país" y "un hombre
valiente que lleva adelante una lucha pacífica", a la vez que expresó su deseo
de que recupere pronto la libertad. Entre las numerosas voces de satisfacción
por la concesión del Nobel de al Paz a Liu Xiaobo, destacan también las del
Dalai Lama y las de Taiwán.
El líder espiritual tibetano pidió a China que
ponga en libertad a Liu Xiaobo y a otros "prisioneros de conciencia"
encarcelados por ejercer la "libertad de expresión". "Concederle (a Liu
Xiaobo) el premio de la paz supone el reconocimiento de la comunidad
internacional sobre las crecientes voces en el pueblo chino que quieren empujar
a China hacia reformas políticas, legales y constitucionales", declaró el Dalai
Lama.
La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) manifestó hoy su
"inmensa emoción" por la concesión del Nobel de la Paz a Liu Xiaobo, por
considerarlo "un gesto de un alcance histórico a favor del movimiento de la
libertad de expresión en China".
Amnistía Internacional (AI) expresó su
confianza en que el Nobel de la Paz a Liu Xiaobo sirva para sacar a la luz "la
violación de los derechos humanos que padece China" y aprovechó para pedir la
liberación de todos los presos políticos en el gigante asiático.
El
presidente de Human Rights Foundation (HRF), Thor Halvorssen, consideró este
galardón como un homenaje a los derechos humanos y afirmó que el galardonado "no
lo puede haber merecido más. Su compromiso con los derechos humanos es
extraordinario y encarna la lucha contra la tiranía china".