El PPdeG y el BNG han reabierto en el Parlamento de Galicia la bronca que se originó esta mañana en el hemiciclo, en esta vez confrontando argumentos respecto al número de funcionarios de la Administración autonómica.
Hasta el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que acababa de llegar al hemiciclo momentos antes de iniciarse la acalorada discusión, ha tenido que intervenir pidiendo calma a los diputados de su grupo para que diesen por zanjada la discusión.
El acaloramiento llegó hasta el punto de que el diputado nacionalista Alfredo Suárez Canal acusó al portavoz de Economía del grupo popular, Pedro Puy, de mentir. "Es usted un mentiroso", le espetó el parlamentario del BNG.
La disputa se originó en el tramo final del debate de una moción en la que los socialistas demandaban al Gobierno de la Xunta la reducción de organismos de la Administración autonómica.
En ese momento, el diputado del PPdeG Pedro Puy pidió, por sentirse aludido, la palabra a la presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, que se la concedió, circunstancia que causó malestar entre algunos diputados nacionalistas y socialistas, que se quejaron voz en grito de la decisión de la presidenta.
La bronca subía de tono cada vez que el diputado popular Pedro Puy trataba de hablar, hasta que finalmente lo logró y explicó que los datos oficiales del Ministerio de la Presidencia constatan que los empleados públicos de la Xunta crecieron en un número superior a los 14.000, 12.000 de ellos desde el año 2006, a lo largo de la etapa del bipartito. "Es usted un mentiroso", le espetó a Puy el parlamentario del BNG Alfredo Suárez Canal, que aseguró que el número válido de empleados públicos es el que figura en los presupuestos autonómicos y no en la página web del Ministerio de la Presidencia.
En la trifulca también intervino de forma acalorada el diputado nacionalista Bieito Lobeira, que llegó a decir que, más que un Parlamento la Cámara legislativa gallega, parecía "un casino", además de acusar a la presidenta de servir a los intereses del PPdeG.
También el diputado socialista Francisco Cerviño contribuyó al acalorado debate, al señalar desde su escaño que el portavoz de Economía del grupo popular no tenía derecho a hacer uso de la palabra porque no había sido aludido.