Un conductor novel, de 28 años de edad y vecino de Burela, fue detectado por un radar de la Guardia Civil de Tráfico cuando circulaba a 182 kilómetros por hora por uno de los tramos recientemente inaugurados de la Autovía del Cantábrico (A-8), concretamente el que comunica Abadín con Castromaior y Touzas, en dirección a Baamonde (Begonte).
El turismo que conducía, un Renault Megane –de gran potencia, según informaron fuentes de la Guardia Civil a AGN-, fue detectado por un radar instalado en el kilómetro 558,700 de la A-8. Aunque la autovía está limitada a 120, el joven duplicaba la velocidad permitida para los conductores noveles, dado que no podría sobrepasar los 80 kilómetros por hora.
Al superar en 102 kilómetros por hora el límite legalmente establecido, el joven será sometido a un juicio rápido, que se celebrará el próximo 30 de noviembre en el Juzgado de Instrucción Número 1 de Vilalba, para responder por un delito contra la seguridad del tráfico.
Se da la circunstancia de que hace pocas semanas se celebró en ese mismo juzgado otro juicio contra un vecino de Rábade (Lugo) que fue interceptado por un radar cuando circulaba con un coche de gran cilindrada por la A-6, a la altura del término municipal de Guitiriz, a 236 kilómetros por hora. En ese caso, el procesado aceptó una condena de 2 años y ocho meses de retirada del permiso de conducir. También fue penado con 4 meses de prisión, pero no tendrá que entrar en la cárcel.
TRAMO RECIÉN INAUGURADO
El tramo de la autovía en el que fue interceptado el supuesto infractor fue inaugurado el pasado 9 de octubre por el ministro de Fomento, José Blanco. Los diez kilómetros que separan Abadín de Touzas costaron 56,3 millones de euros.