El Gobierno gallego no autorizará la instalación de más máquinas tragaperras durante un lustro. Así lo acordó el Consello da Xunta, que según el presidente, Alberto Núñez Feijóo, congelará el número de las ya existentes (13.312) para los próximos cinco años. Existe una excepción, de modo que si se produce la baja definitiva de 200 o más máquinas, sí se podrán otorgar nuevas autorizaciones, por medio de un concurso.
"Nos sumamos a outras doce comunidades autónomas que en crise conxelaron o número de autorizacións", explicó el dirigente autonómico. La Xunta justifica esta acción basándose en la necesidad de planificar el juego y el no fomento de su hábito, racionalizando la oferta de esta modalidad de juego.
Así, indica que la autorización sin control de las máquinas (las denominadas tipo B) puede perjudicar el equilibrio en la práctica del juego y puede elevar las conductas de ludopatía. La Xunta pretende así, según informa en una nota de prensa, lograr una mayor seguridad jurídica.