Anxo Quintana no quiere ser “un estorbo” para el BNG. Así justificó en Radio Líder su decisión de retirarse de “la primera línea política” y de la representación institucional. Sobre su futuro, no da pistas. Se limita a decir que a partir del verano se dedicará a lo que hace el 95% de los ciudadanos: trabajar para poder vivir, ser feliz y sacar adelante su familia. De sus palabras se intuye que no ocupará la plaza de ATS que le ha sido asignada en un centro de salud de Fene en un reciente concurso de traslados.
Seguirá, eso sí, vinculado a la política porque nunca la entendió como una profesión y cree que no se puede dimitir de ella. Estará al servicio del BNG pero se resiste a ocupar algún puesto de representación pública porque cree que no debe “entorpecer” a la nueva dirección del Bloque, con la que no duda en marcar distancia. Espera equivocarse y que el Bloque obtenga, con esta nueva línea política, mejores resultados. Quintana sigue defendiendo su apuesta por abrir al BNG a la sociedad y crear un proyecto político en el que el objetivo sea gobernar y llegar a una mayoría social. Cree que la actual dirección nacionalista ha apostado, después de la Asamblea, por “reforzar ideológicamente al BNG y su cohesión interna”. No lo comparte, pero lo respeta porque fue una decisión tomada democráticamente en la última Asamblea. Por eso prefiere apartarse y no convertirse “en un ex que se dedica a enredar”. Está orgulloso, dice, de no sentir “rencor”, sino sólo “agradecimiento” por poder haber liderado una formación como el BNG.