El temporal de frío que afecta a gran parte de Europa mantiene bloqueados en los
aeropuertos a miles de viajeros, mientras la nieve y el hielo siguen complicando
también el transporte por carretera y ferrocarril.
Las dificultades en el aeropuerto londinense de Heathrow
y en el alemán de Fráncfort alteran el tráfico de aviones en todo el
continente.
En Heathrow, el aeropuerto de más tráfico de Europa, miles de viajeros
pasaron la noche como pudieron en sus distintas terminales y hoy está previsto
que sólo salgan cuatro vuelos de corta distancia y tres de larga distancia.
Algunos viajeros criticaron que el Reino Unido se paralice en cuanto cae una
nevada y el director de la compañía de vuelos baratos Monarch Airlines, Tim
Jeans, declaró a la BBC que hay que reconsiderar el conjunto de la
infraestructura de transportes de este país, que una vez más no ha estado a la
altura de las circunstancias.
Varias compañías ferroviarias británicas informaron de retrasos y
cancelaciones mientras que los responsables de la red de carreteras volvieron a
advertir a los automovilistas que viajen sólo si es absolutamente necesario
después de que muchos de ellos desoyesen anteriores advertencias y se viesen
atrapados en las carreteras.
En Alemania hoy volvió a recrudecerse el caos en los transportes al
registrarse grandes retrasos y centenares de cancelaciones en los principales
aeropuertos del país.
El aeródromo de Fráncfort, el de mayor tráfico de la Europa continental,
sigue con graves problemas y a primera hora de la mañana Fraport, la empresa
gestora, calculó que al menos 302 vuelos de los 1.317 programados para hoy
serían cancelados, frente a los 272 y 560 anulados ayer y el viernes,
respectivamente.
La policía aseguró que no se han vuelto a repetir los incidentes violentos
que se produjeron ayer en una de las largas colas de pasajeros afectados frente
a los puestos de reclamaciones, a pesar de que algunos llevan bloqueados desde
el viernes.
Mejora la situación en las carreteras germanas en relación al caos del
viernes -cuando se sumaron cientos de kilómetros de retenciones- pero el
temporal sigue provocando accidentes, con decenas de heridos de distinta
gravedad.
Los retrasos son también habituales en los ferrocarriles alemanes, donde la
compañía estatal Deutsche Bahn (DB) ha impuesto un límite máximo de velocidad de
200 kilómetros por hora para evitar siniestros y daños en la maquinaria.
En Francia se mantiene la alerta en 37 departamentos del norte y oeste del
país a causa de la previsión de nevadas.
En el parisiense aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, el mayor del país,
los vuelos acumulan retrasos de hasta una hora y también varios miles de
pasajeros se vieron obligados a pasar la noche en sus instalaciones.
Las autoridades alertaron de las dificultades de circulación por las
carreteras del norte y oeste del país y se registran problemas en los trenes,
donde los de alta velocidad no pueden alcanzar su máximo rendimiento a causa de
la nieve.
En Bruselas más de 1.500 personas se han visto obligadas a pasar la noche en
el aeropuerto internacional de Zaventem, la mayoría por los cierres en otros
aeródromos europeos, sobre todo en el Reino Unido y Alemania.
Las autoridades recomiendan evitar los transportes por carretera, mientras
que los trenes operan con ciertos problemas. Eurostar y Thalys, las líneas de
alta velocidad que conectan Bélgica, Holanda, Francia, Alemania y el Reino
Unido, prevén para hoy retrasos de entre 30 y 90 minutos.
En Holanda el aeropuerto internacional de Schiphol ha advertido de que hoy
continuarán las cancelaciones de decenas de vuelos, y el tráfico por carretera y
tren también se ha visto perturbado por la nieve acumulada en algunas zonas del
país.
Italia intenta volver a la normalidad en sus transportes tras el temporal,
con la reapertura del aeropuerto de la localidad de Pisa (centro), el último que
quedaba cerrado a causa de la nieve caída desde el viernes.
Varias localidades orientales de Hungría registraron en las últimas horas
temperaturas de hasta 20 grados bajo cero, pero ya funciona con regularidad el
aeropuerto de Budapest.
En la República Checa, las bajas temperaturas que alcanzaron los 21 grados
centígrados bajo cero en zonas han causado heladas en algunos tramos de la
autopista D1, lo que dificulta el tráfico.
En la mayor parte de Austria ha dejado de nevar y ha salido el sol, pero las
bajas temperaturas y el riesgo de avalanchas siguen siendo un riesgo.