Al menos siete personas, incluidos dos niños, han muerto y varias se encuentran
desaparecidas en las riadas e inundaciones que afectan hoy a una veintena de
poblaciones del noreste de Australia, informaron las autoridades.
Entre las víctimas mortales hay una madre y su hijo, que
se encontraban en un coche cuando fueron arrastradas por una tromba de agua y
lodo de dos metros de altura que atravesó el centro de la ciudad de Toowoomba,
con unos cien mil habitantes, en el estado de Queensland, el más afectado, según
la radio ABC.
También perecieron ahogados un niño y un hombre en la localidad de Murphy's
Creek, mientras que dos mujeres y una joven fallecieron en Grantham, ambas
localidades en el en el Valle de Lockyer, a unos 40 kilómetros al este de
Toowoomba.
Además, un número indeterminado de personas permanece desaparecido cuando ya
es de noche en el país, como tres niños en Gatton, también en el Valle de
Lockyer. "Ha muerto gente, no se cuántos en este momento, pero sí se que al menos una
persona ha perdido la vida y que hay muchísima destrucción", indicó el alcalde
de Toowoomba, Peter Taylor.
Las autoridades temen que la cifra final de víctimas mortales suba, con más
de una veintena de ciudades afectadas o amenazadas por las inundaciones.
Dos helicópteros se han unido a las operaciones de rescate de personas
atrapadas por el agua en sus vehículos o en oficinas y viviendas, que han
supuesto al menos 30 actuaciones en el área.
En Toowoomba, las autoridades tuvieron la precaución de evacuar a tiempo la
residencia de ancianos, el centro comercial y la biblioteca, lugar este último
por donde unos testigos vieron desaparecer arrastrados por la corriente un
depósito de agua y parte de un puente de madera.
La orden de evacuación se ha dado a los residentes en las zonas bajas de
varias localidades, como Gatton, Laidley y Forest Hil, en el Valle de Lockyer,
al oeste de Brisbane, o Chincilla, situada a unos 170 kilómetros al noroeste de
Toowoombay.
La capital del estado, Brisbane, también se encuentra amenazada por las
riadas y muchos vecinos protegían hoy sus propiedades con sacos de arena. El gobierno regional quiere evitar que se repita en el área metropolitana de
Brisbane las inundaciones de 1974, cuando 14 personas murieron, 300 resultaron
heridas y 6.700 casas quedaron anegadas.
Los sectores agrícola, minero y turístico son los que más sufren los daños
provocados por la catástrofe natural, que según los cálculos de las autoridades
superarán los 5.000 millones de dólares.
El gobierno ha desembolsado hasta la fecha cuatro millones de dólares en
ayudar a los 200.000 damnificados y ha aprobado un fondo especial de casi 77
millones de dólares para las administraciones municipales.
Las peores inundaciones en el noreste de Australia en medio siglo comenzaron
el mes pasado y han causado al menos 18 muertos, 5.000 evacuados, 1.200
viviendas anegadas y casi 11.000 dañadas en 40 comunidades de Queensland.