El catedrático de Química Física de la Universidad de Vigo Luis Liz ha recibido una beca de 2,2 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación para estudiar cómo se comunican las bacterias y de qué modo detectan la presencia de otras células.
El rector vigués, Salustiano Mato, ha destacado en conferencia de prensa que este proyecto, integrado por un equipo de treinta personas, es el tipo de iniciativa que va a permitir a la institución académica "dar saltos cualitativos".
Mato ha recalcado que este iniciativa de un investigador de Vigo ha sido seleccionada, junto a otras 200, entre "más de 2.000 solicitudes", y ha anunciado que se pondrá en marcha un laboratorio específico para poder desarrollar la investigación. "La Universidad de Vigo tiene el privilegio de tener uno de los 13 contratos que obtuvo España y que quedó en una posición más que reseñable", ha expuesto el rector.
Por su parte, el catedrático de Química Luis Liz ha recordado que los 266 proyectos seleccionados "engloban todas las áreas del conocimiento" y que la competición "era muy grande".
Sobre su proyecto, ha dicho que la temática se enmarca en la nanotecnología y el diseño de nanomateriales para fabricar sistemas sensores y que quieren "hacerlo más interdisciplinar", para lo que necesitaban mayor financiación y la incorporación de expertos en diferentes áreas.
"El proyecto pretende desarrollar sensores para entender la comunicación entre poblaciones de bacterias. Es un tema muy estudiado pero con técnicas de detección relativamente lentas", ha subrayado Liz.
Sobre la metodología de trabajo, ha avanzado que habrá una primera fase de desarrollo del sistema sensor, que posteriormente será necesario "adaptar" a las condiciones de estudio de cultivos celulares y bacterianos. Se ha referido, además, a una segunda parte "más de ámbito biológico" donde colaboran expertos para trabajar cultivos bacterianos y celulares.
La idea, ha afirmado, es "entender cómo se comunican las bacterias y detectan la presencia de otras células".
Así, ha dicho que se trata de un objetivo "realmente ambicioso" que "se sale de la temática que estudiábamos en la parte final", y ha considerado que "es arriesgado porque este tipo de detección no está probada a nivel mundial". "Las bacterias pueden ser beneficiosas, como las levaduras, o muy dañinas y provocar enfermedades", ha señalado el catedrático vigués.
De modo complementario, ha redundado en la importancia de "entender cómo manipular" el comportamiento de las bacterias "para que, en presencia ciertos tejidos, actúen de modo menos agresivo" y así "poder prevenir enfermedades".
Asimismo, ha incidido en la importancia de poder "manipular" estas bacterias con la finalidad de que se comporten "de modo más o menos activo" con ciertos tipos de células, algo que podría utilizarse "como sistemas de terapia".