Centenares de partidarios del primer ministro libanés en ejercicio, Saad Hariri, denunciaron el lunes en todo el país una tentativa de "golpe de Estado" del Hezbolá chiita por querer imponer a su candidato como jefe de gobierno.
Los manifestantes, que llamaron a protagonizar este martes "una jornada de la cólera", quemaron neumáticos y bloquearon el lunes por la noche varias carreteras, indicó a la AFP un responsable de los servicios de seguridad.
Las protestas se desencadenaron tras el anuncio de la candidatura del diputado Najib Mikati, un millonario de 55 años, que cuenta con el apoyo de Hezbolá y con grandes posibilidades de arrebatarle el cargo a Hariri.
La indignación de sus adversarios se debe a que con el sistema de reparto de poderes entre comunidades, el puesto de primer ministro de Líbano corresponde a los sunitas.
"Tras el golpe de Estado destinado a permitir a Hezbolá ejercer su tutela sobre la República Libanesa (...) llamamos a los habitantes (...) de todo Líbano a expresar su cólera y su rechazo a la tutela persa mediante manifestaciones populares pacíficas", dijo a la prensa Mustafá Alush, miembro del consejo político de la formación de Hariri.
"El golpe de Estado de Hezbolá pretende colocar la presidencia del Consejo bajo la tutela del 'wilayat al fakiq'", el sistema político clerical que rige en Irán, principal aliado de Hezbolá, denunció Alush.
Mikati presentó su candidatura pocas horas antes del inicio de las consultas del presidente Michel Suleiman con los grupos parlamentarios para nombrar un primer ministro en reemplazo de Hariri, cuyo gobierno cayó tras la dimisión de todos los ministros afines de Hezbolá.
El anuncio desencadenó protestas contra Hezbolá, contra su líder, Hasan Nasralá, y contra Mikati en Trípoli (el gran centro urbano del norte del país), en Saida (zona de los Hariri), en Beirut y en varias regiones con mayoría sunita, otra rama del islam.
"La sangre sunita hierve" y "Hezbolá, partido del diablo", gritaban unos 500 manifestantes en Trípoli, comprobó un corresponsal de la AFP en esa ciudad, principal bastión sunita de Líbano. El ejército se desplegó en la zona.
Mikati debería ser elegido para el cargo al recibir el apoyo de Hezbolá (Partido de Dios) y de la mayoría de sus aliados.
En un comunicado, Mikati dijo que con su candidatura busca formar un equipo que "saque el país de la grave crisis en la que se halla".
El partido de Hariri se dijo decidido a boicotear "cualquier gobierno dirigido por un candidato de Hezbolá".
Hariri es el más popular de los líderes sunitas. Pero su gobierno se derrumbó el 12 de enero, debido a la tensión creada por un informe del Tribunal Especial para el Líbano (TEL, bajo la égida de la ONU) que podría imputar a Hezbolá el asesinato en 2005 del ex primer ministro Rafic Hariri, padre de Saad.
La crisis reaviva los temores de un nuevo estallido de violencia religiosa como el de mayo de 2008, cuando los combates entre sunitas y chiitas dejaron centenares de muertos en el norte.