La declaración del concurso de acreedores de Clesa es inminente, tras conocerse que su pasivo ronda los 1.000 millones de euros. El importe de la compañía, con una planta de producción en la localidad pontevedresa de Caldas de Reis, convertirá a este concurso en el mayor tramitado hasta el momento en el sector alimentario y se sumará a otras 13 suspensiones de pagos que ha iniciado Nueva Rumasa para otras tantas sociedades de su propiedad, prácticamente todas del sector de la alimentación y bebidas.
Según fuentes jurídicas, se espera que el pronunciamiento del Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid acerca de la declaración del concurso sea inminente, después de que el magistrado solicitara recientemente a Nueva Rumasa que subsanara la falta de documentación.
Nueva Rumasa matiza que el pasivo directo de Clesa se sitúa en 293,5 millones de euros, en tanto que otros 766,58 millones corresponden a "riesgos indirectos de otras sociedades". Según indicó el grupo fundado por el empresario José María Ruiz-Mateos, esta partida de riesgos indirectos son garantías con bienes de Clesa a terceros y "no se imputa como deuda directa" de la empresa láctea.
Las fuentes jurídicas consultadas apuntaron que se espera que el pronunciamiento del Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid acerca de la declaración del concurso de esta firma sea inminente, después de que el magistrado solicitara recientemente a Nueva Rumasa que subsanara la falta de documentación.