El director general del Igape, Joaquín Varela, ha revelado que los directivos de Clesa han mostrado su predisposición a la venta de la planta ubicada en Caldas de Reis de la empresa perteneciente al grupo Nueva Rumasa.
Varela ha señalado, tras reunirse con el comité de empresa en Caldas, que los responsables de Clesa han aludido a la venta de una fábrica de quesos de Menorca propiedad de Nueva Rumasa gracias a que la firma que la adquirió asumió las deudas que arrastraba; una fórmula que "habrá que ver si es extrapolable", ha apostillado.
Dolores Ramos, presidenta del comité de empresa, ha confirmado dicha posibilidad aunque ha optado por la prudencia porque, según argumenta, "hasta que no se dictamine el concurso de acreedores, no se puede hacer nada".
Ramos ha abundado en que se han enterado del posible interés de la dirección de Clesa de vender la planta de Caldas por boca de los representantes del Gobierno autonómico, a quienes ha agradecido que "mantengan su compromiso".
Un compromiso, el de la Xunta, de mantener los puestos de trabajo y la actividad de la factoría de Caldas que el director del Igape ha reafirmado, junto con su homóloga en el departamento de Innovación e Industrias Agrarias y Forestales, Alejandra Álvarez de Mon, a los representantes de los trabajadores en la reunión de esta tarde.
Varela ha recalcado el interés de la Xunta de seguir celebrando reuniones periódicas para tener información sobre la posible entrada en concurso de acreedores de Clesa, informaron fuentes de la Administración gallega en un comunicado.
Las partes han analizado los datos de que disponen con respecto a las posibilidades de evolución futura de la situación jurídica, económica y laboral de la planta de Clesa en Caldas.
Varela entiende que esta nueva reunión pone de manifiesto "la preocupación" de la Xunta por la situación de la factoría, "por el futuro de la actividad y, sobre todo, por el futuro laboral de sus trabajadores".
Tanto Varela como Álvarez de Mon han hecho hincapié en el "especial interés" de la Xunta por encontrar una solución que garantice la continuidad de la producción y el mantenimiento de los 150 puestos de trabajo en Caldas, "pero desde una perspectiva realista sobre la situación y las dificultades existentes".
El pasado sábado, la plantilla de la planta gallega de Clesa concluyó su particular marcha reivindicativa por el Camino de Santiago tras iniciarla el pasado 30 de abril.
Los trabajadores desconocen con exactitud cuándo va a ser declarado el concurso de acreedores por los juzgados de Madrid, aunque creen que será inminente, y demandan el nombramiento de un administrador para la factoría de Caldas.
Mientras tanto, la actividad se mantiene entre un 20 y un 25 por ciento y desde el pasado 1 de abril se viene aplicando un expediente de regulación de empleo rotatorio que afecta al 30 por ciento de la plantilla.