Un estudio clínico realizado por el Centro de investigación biomédica en red-Fisiopatología de la obesidad y la nutrición (CIBERobn) confirma que el consumo habitual de merluza reduce el perímetro de la cintura -con la consiguiente disminución de la grasa abdominal- y la presión arterial diastólica, lo que hace que se rebaje el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares graves.
La jefa de la sección de Nutrición Clínica del hospital Ramón y Cajal de Madrid, Clotilde Vázquez, fue la encargada de presentar los resultados del estudio, realizado en colaboración con el Instituto de Estudios Marinos para la Nutrición y el Bienestar (Inesma) y con la empresa Pescanova. De hecho, las conclusiones de la investigación hacen referencia a la merluza congelada de Namibia, empleada en el proyecto y facilitada por la compañía gallega.
Clotilde Vázquez explicó que los antecedentes inmediatos de la investigación se remontan a un estudio piloto realizado en Vigo en 2008, que constató que 100 gramos de merluza congelada de Namibia aportan 503 miligramos de ácidos grados poliinsaturados Omega 3, aproximadamente la cantidad diaria recomendada. A partir del estudio-piloto se planteó el actual, que contó con una muestra de 250 personas que presentaban síndrome metabólico (situación en la que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular grave es muy elevado), de las que 221 completaron el proceso.
Los resultados del estudio dictaminaron que los pacientes sometidos a una dieta compuesta por siete raciones semanales (una al día) de 100 gramos de merluza durante las ocho semanas que duraron las pruebas mostraron valores significativamente mayores en los niveles séricos de omega 3, y se reveló que el consumo habitual de este tipo de pescado blanco disminuye tanto la presión arterial diastólica como el perímetro de la cintura.
PRIMER ESTUDIO CON PESCADO BLANCO
La responsable de la investigación señaló que se trata del primer estudio con el pescado blanco como único elemento de intervención, lo que lo distingue entre otros realizados sobre las dietas mediterránea y atlántica. Clotilde Vázquez indicó que las propiedades se mantienen en cualquier tipo de preparación de la merluza -cocida, guisada, a la plancha...- y consideró muy relevante que un solo alimento tenga ese efecto. Con todo, recordó que los alimentos no son como los fármacos, sino que tienen una "potencia menor" y "producen un efecto beneficioso a largo plazo".
El director-gerente de Pescanova, Ángel Matamoro, destacó el trabajo realizado durante años y valoró la "importancia en la constancia a la hora de investigar". Además, hizo hincapié en que el producto estudiado es de fácil acceso en superficies comerciales. Joaquín Gallego, presidente de la junta directiva de Inesma, explicó que los orígenes del estudio se remontan a 2002, a raíz de una tesis publicada en Uruguay en la que se constataba la presencia de Omega 3 en la merluza y sus posibles beneficios para la salud.
Por su parte, el director científico del CIBERobn, el doctor Felipe Casanueva, señaló que en el centro -que es una creación del Instituto de salud Carlos III y está integrado por 25 grupos de investigación de excelencia- están "muy satisfechos del estudio" y destacó la "colaboración con la industria agroalimentaria". En esta línea recordó que la iniciativa sigue las directrices de la Unión Europea (UE) de que los alimentos puedan incorporar reclamos saludables (bioclaims) sólo cuando vienen acompañados de demostraciones científicas.