Las energías renovables aportaron el 79% de la electricidad consumida en Galicia en 2009, un porcentaje superior al de 2008 (61,3%) que se explica porque la generación con fuentes de energía verde repuntó un 22,8% por las condiciones climatológicas. Así lo indica el balance presentado hoy por el director xeral del Instituto Enerxético de Galicia (Inega), Eliseo Diéguez, según el cual la abundancia de lluvias propició un incremento de un 35,8% de la electricidad originada en las centrales hidráulicas, mientras que la producción eólica se elevó un 14%.
Con el impulso de las renovables, Galicia supera los objetivos fijados tanto para España como para la UE, que pasan por que el 30,3% y el 29,4%, respectivamente, de la electricidad que se gasta proceda de estas fuentes no contaminantes en 2010. La comunidad se acerca a la meta que marca la Consellería de Economía en el Plan Enerxético Estratéxico de Galicia, que pasa por elevar este porcentaje al 95% en 2015.
Del consumo energético total registrado en 2009, el 17,7% procedió de las renovables, frente al 9,4% de España y al 6,2 de media de la Unión Europea. No obstante, la dependencia del petróleo sigue siendo muy elevada (55,5%) en Galicia, superando en más de 20 puntos el consumo medio europeo (32,9%).
Con el fin de la extracción de carbón autóctono en las minas de Meirama y As Pontes, este mineral aportó el 14,2% de la energía consumida. Entretanto, el gas natural acercó el 12,7, tras experimentar una caída debida a que las centrales de ciclo combinado de As Pontes y de Sabón trabajaron sólo al 29,7% de su capacidad, al caer la demanda eléctrica por la crisis.
En términos de producción, Galicia sigue siendo altamente dependiente de los recursos energéticos importados: crudo (42,5%), derivados petrolíferos (24,7), carbón (17,2), gas natural (15,4) y biocombustibles (0,2%). Según el balance del Inega, el 17,5% de la energía gallega procede de recursos autóctonos –agua, biomasa, residuos, viento y otros—, mientras que el resto corresponde a productos como el fuel, gasolinas, gasóleos o la hulla, que son comprados a otros países productores. Con respecto a 2008, se observa una mejora en la capacidad de abastecimiento de la comunidad de casi cuatro puntos, que se debe al crecimiento de la generación con renovables. Si en 2007 los lignitos encabezaban las fuentes de energía primaria de la comunidad, el viento tomó el relevo al año siguiente, alcanzando un peso del 34,2% en el ejercicio objeto de estudio, por delante del agua (32,6%).
En cuanto al crudo, en 2009 Galicia importó 4.035 toneladas equivalentes de petróleo (ktep), lo que representa el 7% de las descargas en los puertos del Estado.
GENERACIÓN ELÉCTRICA
Con 415 centros de producción eléctrica, Galicia elevó sólo un 1,6% en relación a 2008 la potencia instalada, hasta los 10.993 megavatios (MW). Esta evolución se explica, en buena parte, por el parón en el desarrollo del sector eólico. De esta potencia, las renovables acaparan el 61,4%, por delante de las termoeléctricas (32,8%) y de las plantas de cogeneración (5,6%).
Con esta infraestructura, las energías limpias generaron el 55,6% de la electricidad producida en 2009 en Galicia, mientras que el 24,8% salió de la combustión del carbón y otro 13,6% del gas natural. En sólo un año, la producción de los parques eólicos y de las centrales hidráulicas se elevó un 22,8%.
En el mix energético español, la comunidad aportó el 9,9% de la energía generada en 2009, una contribución que se eleva al 21,2% si se analiza sólo la producción de las renovables.
En términos de contabilidad regional, el sector energético tuvo una aportación del 4,21% al producto interior bruto (PIB) en el ejercicio estudiado.
CAE EL CONSUMO DE PETRÓLEO
En cuanto a la demanda, el consumo de productos derivados del petróleo disminuyó un 10,6% respecto a 2008, un dato que el responsable del Inega atribuyó a los “efectos de la ralentización económica” y a las medidas de ahorro y eficiencia energética puestas en marcha por la Xunta. Como consecuencia de la crisis, el sector del transporte redujo el consumo de las gasolinas (5,7%), del gasóleo de automoción (2,4%), al tiempo que se dio una caída del 19,2% en el queroseno utilizado en la aviación. También cayó el consumo final de electricidad, hasta un 12,9%.