El ministro de Fomento, José Blanco, viajará el viernes por la tarde a Lugo para asistir a la puesta en servicio de un nuevo tramo de la Autovía del Cantábrico (A-8). Fuentes de Fomento aseguraron que la finalización de esta autovía es "una de las prioridades" del ministro Blanco, para vertebrar la comunicación de la costa norte de Galicia con el resto de la Comunidad y con las demás regiones de la Cornisa Cantábrica.
De hecho, esas mismas fuentes confirmaron que el propio Blanco realizó "a propósito" en lo que llevamos de año tres viajes en coche desde Asturias hasta Vilalba, por los tramos ya en servicio o por carreteras que permitían ver aquellos que están todavía en ejecución, para comprobar la marcha de las obras.
Fueron viajes en los que el ministro pudo comprobar in situ las dificultades que se están encontrando las empresas adjudicatarias para terminar esa infraestructura en los plazos previstos, a causa de las complicaciones geológicas que se fueron presentado durante la ejecución del proyecto inicial.
De hecho, según Fomento, en el tramo de Mondoñedo "hubo que empezar prácticamente de cero" y alguna de las empresas concesionarias está utilizando "soluciones" de ingeniería que "hasta ahora no se conocían en España".
Con la puesta en servicio del tramo Vilalba-Touzas, la A-8 tendrá continuidad entre las localidades de Baamonde y Abadín -41 kilómetros-. Además, con la apertura de esa parte del trazado estarán ya operativos 67,4 kilómetros de la vía, lo que supone casi el 80% del trayecto de la misma en Galicia.