El presidente de Yemen, Alí Abdulá Salé, ha resultado herido tras el ataque que
se ha producido este viernes contra el palacio presidencial en Saná, según
informa la cadena de televisión qatarí Al Yazira.
Varios testigos habían informado poco antes a Reuters de que al menos dos
proyectiles habían impactado en el palacio presidencial en el marco de los
combates que mantienen las fuerzas leales al presidente del país, Alí Abdulá
Salé, y las del poderoso líder tribal Sadeq al Ahmer, que respalda a los
manifestantes antigubernamentales.
Por su parte, el alcalde adjunto de Saná, Yaser al Yamani, ha anunciado
que el presidente del país, Alí Abdulá Salé, está "bien y en buen estado" y va a
dar una rueda de prensa. Poco antes, una cadena de televisión opositora aseguró
que Salé había muerto a causa del ataque contra el palacio presidencial en Saná.
Asimismo, el viceministro de Información yemení, Abdul Mohd il Jindi, ha dicho
que el presidente, al que ha podido ver y con el que ha hablado, "está bien", y
ha responsabilizado de todo lo que está sucediendo a los milicianos que
respaldan a Al Ahmar.
"El presidente Salé no es una persona agresiva, no ha empleado a las
fuerzas de seguridad yemeníes contra los ciudadanos", ha afirmado en
declaraciones a Al Yazira, subrayando que tampoco ha atacado a las fuerzas
tribales, "son ellos los que han cometido ataques".
"Han ocupado edificios gubernamentales y el presidentes no les seguirá en
estos pasos, ya que no se están comportando bien", ha subrayado, incidiendo en
que, en su opinión, no están actuando "por el bien de los ciudadanos
yemeníes".
Fuentes del partido gubernamental yemení han asegurado que el presidente
ha escapado a un intento de asesinato, según informó la edición digital en árabe
de Al Arabiya.
A causa del ataque contra el palacio, según Al Arabiya, han resultado
heridos el primer ministro, Alí Muhammad Mujawwar, un viceprimer ministro y el
presidente del Parlamento, quien se encuentra en estado crítico. Aparte, han
muerto cuatro agentes de la guardia presidencial.
Después de este ataque, Las fuerzas de seguridad yemeníes han comenzado
a bombardear las casas de los líderes de la federación tribal Hashid, que
respalda a los manifestantes antigubernamentales, según han informado fuentes de
seguridad a Reuters.