El diputado socialista Méndez Romeu está dispuesto a liderar una candidatura a la dirección del PSOE en la ciudad de A Coruña. Asegura que hay un grupo de personas que ve necesario "un cambio de rumbo" que permita al partido recuperar la confianza de los electores, renovar la oferta política a los ciudadanos y abrir cauces de participación para en cuatro años estar de nuevo en condiciones de volver a gobernar la ciudad.
Romeu no minimiza la derrota. Los datos hablan por sí solos. "En poco más de una legislatura -explica- se han perdido más de la mitad de los apoyos con los que se contaba" y en estas municipales se han perdido 8 puntos. Estos malos resultados los atribuye al declive del Gobierno de España, a la crisis económica, al desgaste de un largo gobierno municipal y a "errores locales" puntuales. Tampoco esconde su desacuerdo con que se haya renegado de Paco Vázquez. Recuerda que el suyo ha sido un largo mandato en el que se cambió el aspecto de la ciudad y el peso de A Coruña. Por eso, aunque admite que no se puede medir, es consciente de que ha pesado en la campaña porque "no se estaba dando la espalda a una persona, sino al legado de una época".
Méndez Romeu advierte a su partido de que no sólo nos juzgan "por lo que prometemos, sino por lo que hicimos". Una filosofía que pide que se aplique a la etapa del bipartito. Cree que hay que reivindicar su gestión porque tras la pérdida de la Xunta se optó por una renovación de personas, pero no por reflexionar qué se hizo mal desde el gobierno autonómico
Admite que en la derrota del bipartito influyó la percepción de que había dos gobiernos, sobre todo en políticas sectoriales donde las posturas eran muy diferentes. Cree que los problemas en la integración del gobierno fueron interpretados por la ciudadanía como "un síntoma de debilidad del gobierno". Algo que también extrapola a ciudades como A Coruña, donde la cultura de la coalición aún no es aceptada por los ciudadanos. Por eso ve con buenos ojos las posibilidades que se abren después del 22-M de gobernar algunas ciudades en minoría, sin que sea necesario reeditar los bipartitos en todas ellas.