El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, avalará que países que son frontera exterior de la UE y que se vean afectados por la llegada masiva de inmigrantes puedan reforzar sus controles, aunque sin desvirtuar el principio de libre circulación de personas del Tratado de Schengen.
Este punto es el primero del orden del día del Consejo Europeo de Bruselas, que concluirá con un almuerzo en el que los líderes de los Veintisiete debatirán sobre los procesos de cambio en los países árabes.
Las revueltas en Túnez y Libia llevaron a Francia e Italia a solicitar una reforma del espacio Schengen con el fin de reintroducir los controles nacionales debido a la presión migratoria procedente del sur del Mediterráneo.
España acepta establecer mecanismos de "solidaridad" para aliviar la situación de los países europeos con fronteras exteriores que se vean afectados.
No obstante, España considera que la libre circulación de personas es un "principio fundamental de la UE que debe ser preservado", según fuentes de Moncloa.
A falta de conocer la propuesta de la Comisión Europea sobre en qué términos debe realizarse la reforma, Zapatero hará hincapié en que no se puede "echar por tierra" lo conseguido hasta ahora.
El espacio Schengen abarca a todos los países de la UE, salvo el Reino Unido, Irlanda, Chipre, Rumanía y Bulgaria.
Después del debate migratorio, los líderes europeos harán un análisis de la situación en los países de la ribera sur del Mediterráneo, una zona de especial interés para la UE y para la que los Veintisiete van a nombrar un enviado especial.
España ha presentado como candidato para ese cargo al secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León.
La jornada de ayer, jueves, se dedicó principalmente a discutir la situación en Grecia y aprobar un documento que avala el segundo rescate financiero a este país, siempre que apruebe un nuevo plan de austeridad la próxima semana.
Zapatero expresó su satisfacción por este acuerdo y recibió el agradecimiento del primer ministro griego, Yorgos Papandreu, por la defensa que hizo ante el resto de líderes europeos para seguir respaldando al país heleno.
Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete aprobaron igualmente las recomendaciones económicas de la Comisión Europea para cada uno de los socios comunitarios.
En el caso de España, se plantea que haya un techo de gasto en todos los niveles de gobierno.
Se pide que España cumpla con sus compromisos de reducción del déficit en 2011 y 2012 mediante la adopción de "más medidas" de consolidación fiscal en caso de que no se cumplan sus previsiones de crecimiento económico.
Además, se insta a evaluar a finales de este año el impacto de la reforma laboral aprobada en 2010 y acompañarla, si fuera necesario, de medidas adicionales para reducir la segmentación y aumentar las oportunidades para jóvenes.
El texto solicita también a las autoridades españolas que garanticen que el sistema salarial refleja mejor la productividad y las condiciones de las empresas locales a fin de darles flexibilidad para que se adapten a la situación económica.
Asimismo, se insta a España a poner en marcha la reforma de las pensiones y a realizar actualizaciones regulares de la edad de jubilación y del cálculo de las prestaciones en línea con los cambios en la esperanza de vida.