Delegados de Corea del Norte y
EEUU se reúnen mañana en Pekín,
por primera vez desde la
muerte en diciembre del líder norcoreano Kim Jong-il, en su tercera ronda de contactos para
retomar el diálogo multilateral sobre la desnuclearización del país comunista.
El primer viceministro de Exteriores norcoreano, Kim Kye-Gwan, viajó ayer a
la capital china para reunirse mañana con el enviado especial de EEUU para
Corea del Norte, Glyn Davies, y reanudar la negociación tras dos rondas en las
que apenas hubo avances, la última de ellas el pasado octubre en Ginebra.
Davies y Kim tratarán de acercar sus posturas, todavía distantes, para
buscar un acuerdo que permita reabrir las estancadas conversaciones a seis
bandas, el proceso multilateral de negociación orientado a la desnuclearización
de Corea del Norte.
El encuentro será el primero desde el nombramiento como líder norcoreano del
joven Kim Jong-un, hijo menor del fallecido dictador, que aparentemente ha
optado por dar continuidad a las políticas aplicadas por su padre, que priorizó
el desarrollo militar y nuclear del país.
A pesar de esto, EEUU ha indicado que espera que con el cambio de liderazgo
el régimen comunista muestre una mayor disposición a negociar sobre sus
programas nuclear y balístico con el fin de lograr el consenso sobre la puesta
en marcha del obstruido mecanismo multilateral.
Las conversaciones a seis bandas, que implican a las dos Coreas, EEUU,
China, Japón y Rusia, permanecen suspendidas desde abril de 2009, cuando
Pyongyang las abandonó unilateralmente tras un supuesto ensayo de misiles.
Aunque las partes involucradas se han esforzado desde 2011 en reanudarlas,
Corea del Norte y EEUU mantienen amplias diferencias sobre las condiciones para
regresar a la mesa de negociaciones.
Washington, apoyado principalmente por Seúl, exige a Corea del Norte
desmantelar su programa de enriquecimiento de uranio y permitir la entrada al
país de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)
como pasos previos que muestren su compromiso de desnuclearización.
Por su parte el régimen norcoreano, que a cambio de abandonar las armas
nucleares espera obtener concesiones que le permitan mejorar su economía en
constante crisis, se ha mostrado dispuesto a aceptar la reanudación del diálogo
solo si no se le imponen condiciones previas.