La periodista catalana Anna García abre una rendija al mundo ultra-ortodoxo
judío en su libro "Orgullosas y Asfixiadas", en el que recorre, de la
mano de cuatro mujeres en Israel, los recovecos más íntimos de la comunidad de
los haredim o "temerosos de dios".
El territorio de la ultra-ortodoxia judía es uno de los más impenetrables de
la sociedad israelí, cerrado a todo aquel que no sea miembro del clan.
En ese mundo desconocido, sobre el que planean millones de prejuicios y
dudas, ha penetrado la escritora española tras dos años de conversaciones con
Raquel, Judith, Jana y Sarah: cuatro mujeres que le han abierto la puerta a
unas vidas regidas de principio a fin por preceptos bíblicos.
"El libro da voz a dos mujeres que, orgullosas, entran en el mundo
ultra-ortodoxo y otras dos que, asfixiadas, deciden abandonarlo", explica
a Efe García durante un paseo por el barrio de Mea Shearim, mítico enclave
religioso en el corazón Jerusalén.
Bucear en este universo le ha permitido concluir que "las mujeres
harediot ("temerosas", término hebreo para denominar a los
ultra-ortodoxos, haciendo referencia a sus convicciones religiosas desde el
temor a dios) no son mujeres débiles, como puede parecer desde fuera sino que,
al contrario, son mujeres muy fuertes que tienen su techo, pero también su
lugar importante en la sociedad".
A ellas les pertenece la tarea de "mantener la cadena haredí, hacer que
crezca y se fortalezca, mantener viva la comunidad en un mundo en el que lo que
importa es el colectivo, no el individuo".
Por eso, no tener hijos no se considera un problema de pareja, sino una
catástrofe social que toda la comunidad quiere evitar, y el judaísmo permite a
un varón divorciarse, si la suya "tiene el vientre cerrado".
El campo de acción de las féminas tiene un límite muy claro, el marcado por
las "dos instancias consultoras" presentes en su vida: su marido y su
rabino.
"Ellas están por debajo de los hombres porque no estudian los textos
sagrados. Su función es otra: dar a luz al Ejército de Dios y guiar a los
pequeños en una estricta observancia religiosa, imprescindible para que su
sociedad se perpetúe y mantenga una vida tradicional judía", explica
García.
Las haredim tienen una media de siete hijos, a los que enseñan qué pueden
comer y qué no, a orar, colocarse la kipá (solideo) y respetar a rajatabla los
incontables preceptos y rituales que marcan la Torá (Pentateuco) y la tradición oral de la Mishná y la Guemará.
Es su deber también trabajar, proveer el pan para que sus esposos se
dediquen todo el día a estudiar los textos sagrados, porque "es un tesoro
tener en casa un hombre sabio".
La pureza, la maternidad, el sexo, la solidaridad y también la opresión y
límites a la libertad individual pueblan las páginas de "Orgullosas y
Asfixiadas", salpicadas de citas bíblicas y que describen, desde puntos de
vista opuestos, el día a día de estas hembras que acompañan, mantienen y paren
a los "estudiantes eternos".
Raquel (pseudónimo), una madrileña nacida cristiana, y Jana, que vivió en la
década de 1970 sumergida en la "Gauche Divine" catalana, defienden
con orgullo su opción vital, un camino marcado por la voluntad de Yavé y que es
exclusivamente interpretada por los varones de su comunidad.
Judit y Sarah, en contraste, narran una vida de opresión y control social
que no pudieron soportar.
La joven Sarah escapó de la secta Ger, una de las más estrictas, tras años
de no poder caminar junto a su marido por la calle ni sentarse a su lado en el
sofá en la intimidad del hogar y de ser considerada impura e intocable durante
dos semanas al mes.
García cree que hoy "no se puede entender Israel sin entender el mundo
haredí", que representa ya al 11% de la sociedad y que, según los expertos,
dobla sus miembros cada 16 años.
Su relevancia no procede sólo de su cantidad, sino también de su poder
político -desde la década de 1970 forman parte de las coaliciones
gubernamentales- y de ser la base espiritual de un Estado creado para acoger al
pueblo judío.
La periodista, que reside en Jerusalén desde 2009 y colabora con el diario
catalán Ara, presentará su libro el próximo 29 en la institución Sefarad-Israel
(en Madrid) y el 1 de marzo en el Colegio de Periodistas de Barcelona.